
Hace unos días acabé de un tirón el segundo y el tercer volumen de la
trilogía de Deptford: Mantícora y El mundo de los prodigios.
Y vosotros pensaréis,
¿qué hace herr Q leyendo libros? Ya nos está vendiendo la Bultaco otra vez. ¿Se quiere hacer pasar por un intelectual cuando todo el mundo sabe que lo único que le interesa en la vida es el Sport y su cartera de valores?
Pues así es, me interesa mucho el mundo culé y mis inversiones en Hong-Kong, pero también tengo un corazoncito literario que palpita en lo más profundo de mi ser, el cual me animó a que acabara la trilogía, pendiente desde hacía demasiado tiempo.
Y
me resulta muy dificil encontrarle una buena definición sin utilizar adjetivos pomposos. Me salen palabras como caviar beluga, diamantes africanos, Ferrari, cristal de bacará, el Bulli o si lo preferís bocata de jamón de paletilla ibérica con pan con tomate y toque justo de aceite de oliva.
Buenísima.
Sin ánimo de que nadie la lea (así podré seguir vacilando por leer autores que sólo conocen cuatro
lletraferits y dos gafapastas), en su conjunto, la lectura de los tres títulos me ha proporcionado un grandioso éxtasis neuronal y el subidón literario más importante de los últimos tiempos, cosa que no sentía desde mi último gran coloque Philiprothiano con su
Pastoral AmericanaY así es. Una épica Novela Total como la resume Rodrigo Fresán en este magnífico
artículo. Toca todos los palos de la existencia humana con sabiduría y simpleza de estilo como predica Dunstan Ramsay, el personaje central por el que gira toda la obra. Conflicto social, religión, psicoanálisis, arte, filosofía, historia, sexo, muerte, venganza, remordimiento... No encuentro a faltar ninguno de los grandes componentes humanos, y por ende literarios, que hacen grande una novela.
Davies es un maestro. Un maestro divertido que escribe como los ángeles con una correción de estilo y una profundidad intelectual que asusta y que, sobretodo, divierte. El vértigo de la existencia y la pasión por la vida están en todos y cada uno de los personajes, de los que, a parte de Ramsay, destacaría a la genial Liesl: un auténtico portento de fealdad y sabiduría, pero que en el fondo acaba resultando la más entrañable del círculo de Sogenfrei.
A pesar de que entiendo las tres novelas como un todo, mi naturaleza polémica me puede y os confieso que
el libro que más me ha gustado ha sido el que la mayor parte de los críticos considera peor, "Mantícora", con su bestial análisis junguiano de la patética personalidad del hijo del millonario Boy, David Staunton. En esta historia he encontrado más verdades por linea leída que en todos mis años de eruditos estudios barsólogos.
Un último apunte sobre la maravillosa traducción que ha hecho un tipo llamado
Miguel Martínez-Lage. Camina como un funambulista entre una lengua moderna y clásica. Utiliza el argot con gracia y, sin duda, parte del mérito de los ratos la mar de divertidos que iletrados como yo pasamos junto a Dunstun, Magnus, Liesl, Boy y David Staunton, Christina y todos los demás son culpa de este gran traductor.
Y si queréis leer lo que escribí sobre "El quinto" hace unos meses, pisad
aquí. Y si queréis ver la reseñas del editor haced pupita
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