jueves, 12 de abril de 2007

¿Alguien ha perdido una mano?



Yo creo que es la mano de La Familia Adams que pasaba por allí, pero, si alguien de vosotros cree que es la mano de Dios, la mano que mece la cuna o Manowar, que se ponga en contacto con esa simpática lagartija del zoo de Taiwan que seguro que atiende todas vuestras dudas con una desmesurada sonrisa.
En todo caso, si esta noche encontráis a faltar unos dedillos en ese momento tan tonto en que necesitamos relajar la musculatura, pensad que la naturaleza es sabia y que de casi todo nos hizo dos y simétrico. Bueno, de todo no, aunque hubiera sido tan divertido...

jueves, 5 de abril de 2007

Tiempos modernos



A muy poca gente le gusta trabajar.
Todo el mundo se caga permanentemente, y con razón, en el jefe que le ha tocado soportar, en lo poco que cobra, en lo mucho que curra, en las pésimas condiciones de trabajo o en la halitosis de su compañero. La conclusión lógica es que a nadie le gusta su trabajo; pero ¿por qué? Básicamente porque el ser humano no ha sido diseñado para obedecer, ni mucho menos para partirse la crisma trabajando para llegar a final de mes o para que el banco no se quede con tu casa. Y por otra causa también, porque cuando éramos niños nos vendieron una de esas muchas motos que ni tan siquiera llegó a arrancar, en la que se nos aseguraba que el trabajo dignifica, que el trabajo te hace madurar, que teníamos que estudiar mucho para encontrar un buen trabajo y blablabla... Y una leche. Las personas servimos para crear cosas, reproducirnos y ver Los Simpson. Y punto.
Probablemente sólo existan tres clases de personas a las que les guste cada mañana levantarse con alegría para producir bienes de consumo totalmente innecesarios que ayuden a que el planeta reviente de Co2: a) Los futbolistas de élite (qué vida tan dura, muchachos); b) Los trabajadores de Google (la última esperanza blanca); c) Los narcotraficantes (vosotros si que sabéis, condenaos, ¡uy!...)

Aún así, un halo de esperanza se cierne sobre esta nueva fase del capitalismo, ¿en cuál estamos, Karl? Parece que el espíritu del utópico Robert Owen ha sobrevido paradojicamente de la mano de una de las empresas con más beneficios del mundo, y de la que todos vosotros picoteais algo cada día: Google.
Os lo confieso, una envidia insana me corroe cuando leo noticias como la de hace unos días en la que se informa de todos los derechos que disfruta el currante de esa empresa californiana: comida gratis preparada por un buen cocinero cada día, una pared de escalada, una cancha de voleibol, dos piscinas, lavado de coches, cambio de aceite (ese no, cochinos...), peluquería, servicio de masajes (mira que soys guarros...), guardería para los hijos de los trabajadores, revisiones médicas gratuitas. El transporte hasta la empresa también es casi igual de agradable que nuestros viajes en metro a diario: 32 autobuses equipados con asientos de cuero y acceso inalámbrico a Internet. Se permite llevar bicicletas en los portaequipajes exteriores, y perros en los asientos de delante. Estudian las mejoras rutas en función del domicilio de los trabajadores para no perder los nervios en atascos innecesarios, etc. Y como no podía ser de otra manera, los autobuses funcionan con biodiesel y son gratuitos.

Yo, cuando era pequeño, no soñaba con tener las condiciones laborales de Google, pero sí que me llegué a tragar que al menos trabajaría en algo que me gustase, aunque la verdad, hace bastante tiempo que asumí que el mundo laboral es un asco, evidentemente menos aquí que en países donde se sufre de verdad, pero un asco a fin de cuentas. Siempre habrá alguien que se sienta más o menos cómodo con su trabajo, pero desengañaos, todos, pastosos y pelaos, preferirían tomarse unos buenos rusos blancos en alguna playa de Bali en compañía de ella o él, que estar ocho horas o más aguantando las soplapolleces de la sociedad de consumo.
Así que sólo me queda deciros que, como dijo alguien por estas fechas en Palestina hace un poco más de 2000 años, "¡tempus fugit, Iesus!" Y seguiré el ejemplo de mi único rey Rubianes, porque esto no hay quien lo aguante...

martes, 27 de marzo de 2007

Problemas de adicción: Prison Break


Michael Scofield es un tipo listo. Un tipo inteligente, duro, guapete, frío, calculador, y con buen corazón que intenta por todos los medios sacar de prisión al cafre de su hermano por un crimen que no cometió. En definitiva, alguien que os tendría que recordar al cachondo de Quoèlet. Porque ya sabéis, las afinidades entre uno y otro son más que evidentes...

Como diría Goethe, entre estas afinidades electivas me encuentro a día de hoy. Cansado de participar en estériles debates sobre la dialéctica etnológica entre estructuralistas e indeterministas en la Hungría de finales del XIX, mi elección de ocio en estas últimas dos semanas ha sido pegarme un atracón de capítulos de esta estupenda serie norteamericana que emiten en la sexta con un doblaje que te da arcadas (lo mismo le pasa a la versión inglesa de The Office que dieron en Cuatro), pero que, gracias a ese invento llamado deuvedé que cambió nuestras vidas, puedo disfrutar en la intimidad de mi onanismo visual.

Prison Break es una de esas series que te hacen mantener en tensión los 50 minutos de cada capítulo. Bastante mejor que 24, sin esos toques fascistoides con que nos obsequia Jack Bauer, y casi tan buena como Lost, la serie es un espectáculo de ingenio apasionante. Personajes bien elaborados, tramas que no rechinan, giros inesperados que tanto gustan a los guionistas y torturan a los espectadores, los imprescindibles golpes de azar, y la presencia siempre inquietante de ese ecosistema llamado cárcel, pesadilla para cualquiera de nuestras mentes pequeño burguesas y en el que Darwin campa a sus anchas, hacen que el drama tenga una atmósfera perfecta para que se me hagan las 4 de la madrugada y todavía dude si enchufarme otra dosis más antes de cerrar los ojos.

Únicamente me queda recomendárosla a los que os guste este tipo de entretenimentos hechos con grandes dosis de testosterona, un montón de millones de dólares (por eso salen tan bien) y un puñado de buenos actores y escritores que saben hacernos disfrutar ejerciendo su arte.

Y como soy una persona con un gran fair play, aquí tenéis una parodia que he encontrado por la internete que me ha hecho hacer unos jájas...

lunes, 19 de marzo de 2007

Historias del Raval primera parte: El niño del butano


El valiente humanoide J retozaba feliz en la cama junto a la bella ninfa E en una luminosa tarde de marzo. Todo parecía indicar que la tarde derivaría en una sudorosa experiencia de intercambio de fórmulas y disquisiciones intelectuales de alto voltaje entre el primate macho y la primate hembra. El revoltillo de sábanas ya empezaba a mostrar todos los síntomas propios del calentamiento global motivado por la inteligente conversación de esos dos cráneos privilegiados cuando de pronto oyeron un estruendo que provenía del exterior:

- Ay, ay, ay! Policía! Policía! Aquí! Aquí!

Gritos, llantos, alaridos, mugidos provienen de la calle. Sin saber qué pasa exactamente, la pareja detiene sus actividades intelectuales y afinan sus oídos para escuchar qué sucede:

- Policía! Que acaban de tirar una bombona de butano por el balcoooón!!!

Los dos héroes urbanos se quedan quietos en el lecho esperando que el devenir de los acontecimientos vuelva a su estado inicial. Mientrastanto, el rumor de la calle continuaba incesante:

- Niño! Niño! Métete pa dentro! cuidado! Ayyyy!!
- ¿Pero se va a tirar? ¿Se va a tirar?
- Ata jamalaSán!! Ata jamalaSán!!
- Jodeeeer!!

En ese momento: "Din-Dong!" J sale disparado de la cama en dirección a la puerta con la única protección corporal que su masculina piel. Instantes antes, en una profunda reflexión que casi acaba con el 95 por ciento de su masa encefálica, piensa: "me pongo la bata".

- Buenas tardes señor.
- Buenas tardes honorable policía, ¿sucede algo? - dice con voz temblorosa intentando aparentar un control absoluto de la situación
- Verá, acaban de tirar un bombona de butano a la vía pública desde el balcón contiguo al de usted, y mi compañero y yo nos preguntábamos si podríamos acceder al susodicho piso por su balcón, ya que el perturbado que ha ocasionado tales desperfectos se niega a abrir la puerta a las fuerzas del orden.
- Ah!!! Ningún problema! Pasen, pasen, síganme, yo les acompaño - dijo peinando con su mano la escarola de pelos que tenía en la cabeza.

Los agentes se dirigen hacía allí y deciden no intentar un salto imposible de balcón a balcón. No por la distacia, sino por la cantidad de mierda que acumula en tan poco espacio el balcón del que provienen los proyectiles. Los polis se miran entre ellos con cara de resignación, diciendo, "Tendremos que llamar a los bomberos" En ese momento, J piensa una posible solución al conflicto que sin duda lo elevaría a la categoría del Héroe Nacional del Raval, " ¿Y si apoyamos mi escalera de mano entre las dos barandillas y gateáis sobre ella?" Antes de articular la primera sílaba descarta la idea...

- Pues nada, muchas gracias por su colaboración.
- ¿Pero, qué ha pasado exactamente? - musitó J
- Han dejado solo a un chico deficiente mental en la casa de al lado y parece que ha entrado en un alocado éxtasis destructor lanzando todo tipo de objetos a la calle. Tendrán que venir los bomberos para que podamos intervenir. ¿Por casualidad tiene algún teléfono de contacto de sus vecinos?
- No, no tengo ningún número, pero una duda me acecha agente, ¿hemos de desalojar el edificio?- preguntó con decisión - Es que tendría que vestirme y tal...
- No, no hará falta. Contestó el joven poli con cara de alucinado.
- Vale, pues si necesitan algo más ya saben, aquí estoy, ¡ojo avizor!

J se retiró emocionado para explicar todo lo acontecido a su compañera de experimentos científicos. Salieron al balcón y observaron como toda una horda de vecinos arravaleros, jóvenes con monopatines y guiris todavía sin tostar se amontonaban en la esquina de la calle que había sido acordonada. Algunos flashes se disparaban entre la muchedumbre y al joven J se le pasó por la cabeza saludar a sus conciudadanos con ese admirable gesto con la mano que sólo los Soberanos y los Papas saben realmente hacer... Miró hacía el otro lado y vio al pobre chico con la mirada totalmente perdida, soltando unas extrañas risas que no le hicieron ninguna gracia: "Este tío está fatal" comentó a E. "Anda, sal de ahí y métete para dentro" le contestó E con sensateza.
Poco después aparecieron tres bomberos en extrañas tandas de uno:

- Bombero 1: Hola, ¿puedo pasar?
- Sí, adelante - mientras se apretaba el nudo del albornoz.
- Bombero 2: ¿Puedo pasar?
- Sí, claro
- Bombero 3: ¿Puedo pasar?
- Sí. Oigan, ¿va a venir el alcalde? ¿Dejo la puerta abierta?

Finalmente, los bomberos reventaron la puerta, la policía entró en el piso y los servicios sociales se llevaron al chico para que se tranquilizase. Los señores del fuego saltaron con sus cascos de grillo y sus botas de Herman Monster al balcón de al lado para cerrar por dentro la puerta del primero segunda. Se despidieron del sufrido ciudadano J agradeciendo su colaboración y comentándole que tuviera en cuenta que las plantas que tenía no sólo vivían del aire y que a ser posible, la próxima vez que viniesen, intentase retirar los pantalones, camisetas, sujetadores, calzoncillos, bragas y botellas de ron que tenía desperdigados por el comedor, que esa no era manera de recibir a las visitas...

Y cuando se fueron J volvió con E y le explicó que se sentía un buen ciudadano.
Y cuando se fueron J y E se fumaron un cigarro hablando.
Y cuando se fueron J y E se amaron...

lunes, 5 de marzo de 2007

Los temas del milenio



Vale, me habéis pillado... No puedo esconder que de música sé tanto como de cálculo vectorial, pero eso no quita que tenga un criterio. Y que este criterio sea patrón, modelo y canon del buen gusto que caracteriza todas mis elecciones, y de lo que es mejor, de la buena música.

Como en esta vida no todo es destripar pelis y ver porno en la internete, y como todavía llevamos pocos años de esta nueva centuria, estoy totalmente a tiempo para presentaros una maja y personal selección de las que para mí han sido las mejores canciones en lo que llevamos del siglo XXI. Para entendernos, lo que popularmente conocemos por un "¡¡¡Vaya temazo, colegaaaa!!!" (cocainómanos abstenerse).
Estos cinco temas que os selecciono son cojonudos, me erizan los pelitos, me hacen vibrar, me ponen de buen rollo, me emocionan e incluso con un par de copas en el cuerpo, hacen sentirme como si fuera el protagonista de un video clip caminando por el wild side de mi city...

Aquí tenéis el inimitable Quoèlet music top five:

1.- Out Kast. Hey ya! (2003)
Una auténtica explosión de optimismo y buen rollo genera esta canción. Cualquier depresión desaparece con los primeros 10 segundos de esta grandiosa melodía. Mezcla de funky, hip-hop y pop tiene un videoclip divertídisimo que nos han dejado sus majestades de Out Kast para toda la eternidad.

2.- The white stripes. Seven nation army. ¡¡Auténtico temazo rockanrolero!! Una de esas canciones que te dan ganas de ¡¡¡F_ _ _ _ R!!! Si señor, hacer todas las cochinadas que te pasen por la cabeza al ritmo de ese rif de guitarra totalmente hipnótico. Tremenda canción para entrar en éxtasis junto a alguna señorita con muchas curvas...

3.- Franz Ferdinand, Take me out ¡More rock and roll! Tema ya clásico del rock alternativo contemporéneo con un sonido de guitarras puro y pegadizo que te hace tararear hasta el infinito ese I say don't you know, you say you don't know
I say... Take me out!

4.- Antonio Vega, Lucha de Gigantes. Vale, vale, ya sé que es una canción de 1987, jeje... Pero yo la descubrí en la banda sonora de Amores Perros, película del año 2000, por lo tanto ¡aceptamos barco! No, la verdadera causa es que quería poner algún tema ibérico y el panorama es tan lamentable que me tengo que remontar a un clásico de los 80. Excelente la versión con Shawarma de los Elefantes en un auténtico duelo salvaje! Uhhhh!!!

5.- Y para que veais que también tengo mi corazoncito, una pedazo balada de la italiana Carla Bruni, Quelq’un m’a dit . Dulce, lánguida, acaramelada... Alguien me puede responder a esta pregunta sin respuesta que me planteo cada vez que oigo la cancioncita y es que ¿porqué la voz de esta mujer es la que siempre he soñado que me despierte cada mañana? Ahhh, misterios del francés...

Mención especial al buen neopunk imberbe de los Kaiser Chiefs con su Every day I love you less and less, los ritmos londinenses de Keane en su Is it any wonder?, a Moby por ser bueno y vanguardista de pelotas y por meter más canciones que Beethoven en spots de la tele, y a todo el disco de los Red Hot Chili Peppers Californication, por ser uno de los mejores álbunes de la década del doble 00, donde todas las canciones son magníficas

Sí amigos, esos son mis cinco grandes temas en lo que llevamos de siglo. Para ser justo con los acordes hay que reconocer que todavía no ha salido ningún Mozart, ningún Elvis, ni tan siquiera ningún Sex Pistols que revolucionen un poco el panorama musical, pero estoy seguro que los genios están al acecho en cualquier esquina, gateando por los pasillos de sus casas o jugando con el guitar hero. Tiempo al tiempo. ¿Cuáles son para vosotros las canciones del milenio?

jueves, 22 de febrero de 2007

¡¡¡¡¡Peeeeeeeeeeeeeeeeedro!!!!!



El próximo domingo 25 de febrero se celebra en L.A. la gala de los premios Oscars.
Antes que nada quiero dejar clara mi postura en torno a los premios del cine americano:

1.- La ceremonia y el espectáculo de los Oscars molan casi tanto como una semifinal de champions Barça-Madrid. Es estupenda y los americanos lo hacen tan bien porque tienen la mano rota tanto de hacer este tipo de saraos como de bombardear paises donde hay petroleo...

2.- La mayor parte de las veces, la película premiada que se lleva el máximo galardón no es la mejor, incluso a menudo es pestilente (como la del año pasado).

En esta dualidad esquizofrénica me encuentro a día de hoy... Para mí la noche de los Oscars siempre ha sido una de las mejores del año, y desde muy joven sustituyó en ilusión y nerviosismo a la de los reyes magos. Efectivamente, yo era uno de esos niños raritos que se quedaba toda la santa noche delante de la tele para tragarse las retransmisiones, y a la mañana siguiente llegaba al cole con cara de River Phoenix después de haber estado aspirando cola y dándole al trankimazín. Aunque lo realmente delirante del tema, siempre han sido las lamentables retransmisiones que nuestros canales de televisión nos han obsequiado sobre los óscars.
Primero fue en TVE, casi siempre borrachos, rodeados de gintónics o con gente berreando como cabras. A saber: José Luis Garci (bostezo) gritando a Rosa María Mateo (más bostezo) que no se entera de cine y cosas por el estilo... Aunque la madre de todas las retransmisiones fue una en la que se dejaron los micrófonos abiertos durante la tertulia que hacían cuando conectaban con Los Ángeles. Inevitablemente los cubatas, pitis y demás estimulantes hicieron su efecto (sí, era una época de buen gusto en que se podía fumar y beber en cualquier programa en directo). Los insultos, comentarios soezes, risotadas y las metidas de gamba históricas de los participantes se mezclaban con la traducción simultanea y el enésimo premio presentado por Karl Malden, en un totum revolutum que hacía que aquello se pareciese más a un bar chusquero que a un programa de cine. Si en este país alguien tiene un mínimo de sentido del humor, esas retransmisiones tendrían que ser repuestas en prime time por interés general o en su defecto, ser emitidas en las facultades de periodismo.
Unos años después con la llegada de las privadas, mr. Oscar cayó en manos de Carlos Pumares en Antena 3. En un alarde de respeto por el cine, la cadena enchufó de comentarista al periodista Roberto Arce y a la presentadora del tiempo... ¡Minerva Piquero! En Hollywood se encontraba el incombustible Pumares. Los más jóvenes lo recordaréis por ser uno de los freaks en la última época de Crónicas Marcianas. Los que ya tenéis espolones como yo, tal vez lo recordaréis como el presentador de un programa de cine en la radio bastante surrealista llamado "Polvo de estrellas", en que el histérico presentador tenía toda una serie de entrañables oyentes que lo llamaban en directo para putearle con preguntas del tipo: "Qué te ha parecido Kárate Kid?" o "¿te gustó Rambo?", a lo que él respondía con una retahila de insultos a sus queridos admiradores. Antena 3 no llegó al nivel de TVE pero se le acercó... Consigueron destrozar todo el encanto de la ceremonia contratando a los peores traductores del mundo que no tenían ni pajolera idea de inglés y que lo más complicado que podían traducir era "Yes" por "Sí", "No" por "No" o "the winner is" por "el ganador es...".
Y finalmente llegó Canal + y ¡¡¡todos a pagar!!!Por aquel entonces yo ya me había hecho un criterio de lo que significa el buen cine y el mal cine y, en honor a la verdad, hay que decir que el estupendo Jaume Figueras y la rematadamente pija Ana García Siñeriz subieron el listón de las retransmisiones, cosa francamente fácil como habréis podido comprobar. Éstas se volvieron más sobrias y profesionales, aunque de vez en cuando la Siñeriz soltaba alguna capullada de las suyas sobre los vestidos de las actrices y faranduleos varios que hacían sonrojar al bueno del Figueras. También alguna discusión entre ellos dos tenía su gracia e inevitablemente acababa con una caída de ojos de Jaume que expresaba algo así como: "no puedo con esta tía..." Afortunadamente desde el año pasado la pija ha pasado a chupar banquillo con Boris y ha saltado al campo la muy válida Àngels Barceló.

Y esta es la historia de las retransmisiones de este gran espectáculo en este país de despropósitos... Tengo cintas de VHS con un montón de ceremonias grabadas desde el año 1988 y os aseguro que algunas son incunables del patetismo y otras te pueden hacer reír hasta perder el sentido.

Ah!!! No os penséis que os vais a salvar de mi porra. Ahí va:

- Película: Babel(Infiltrados es la mejor y tendría que ganar)
- Director: Marin Scorsese (que ya toca, ¡oño!)
- Actor: Forest Whitaker . ( increíble que no esté Di Caprio por The Departed...)
- Actriz: Helen Mirren (Lo siento Pe, otra vez será... Y haz el favor de aprender a hablar en público sin dar verguenza ajena, anda, maja...)
- Secundario: Alan Arkin
- Secundaria: Adriana Barraza
- Extrajera: El laberinto del fauno (Del Toro mola aunque no sea su mejor peli)
- Guión original: Michael Arndt, por Little Miss Sunshine (¿¿¿Y este de dónde ha salido para hacer una peli tan bien parida???)
- Guión adaptado: William Monahan, por Infiltrados

El lunes veremos cómo ha ido la cosa. Y no olvidéis ponerme vuestras porras y comentarios que al ganador le regalo una cinta con los mejores momentos de vergüenza ajena de los Premios Yoyas 2006...


PD: Atentos al genial video que os linkeo en la introducción de los oscars 2006

miércoles, 7 de febrero de 2007

Abracadabra



Vuelve John Wayne con energías renovadas y con ganas de hincar el diente a las últimas creaciones del séptimo arte, a pesar que para muchos de vosotros podría ser el trigesimo octavo, muy por detrás del arte de la petanca, del parchís o del de ingerir psicotrópicos los fines de semana.

Pues sí, el cine, esa fábrica de grandes momentos y brutales ronquidos... En esas estamos, comentando con mi juicio de acero unas cuantas pelis que he visto en las salas durante este mes de enero. Tres han sido las elegidas para ser diseccionadas por mi infecto bisturí: una peli coreana cuyo nombre me recuerda a que me quiero ir ya de la oficina, Time; otra que inspira esta nueva entrada e incluso a su creador, The Prestige (El Truco Final); y una última que prometía pero que al final me ha dejado tirado como esa chica que nunca se presentó, como ese coche en la ladera del Tibidabo, La Vida Abismal.


Una vez más no he podido con el cine oriental. Lo he intentado con varias películas y no hay manera. Con Time tampoco ha funcionado. ¿Es burro Quoèlet? Puede ser. ¿Primario? Sin duda. ¿Montaraz? Más que las cabras. Todo eso no quita que reconozca que son unos auténticos maestros en la puesta en escena, en la belleza de las imágenes, en esa manera tan particular de contar los temas universales. ¿Es eso buen cine? Para mí únicamente es un 10% de lo que tiene que ser. Pero, una pregunta vital, ¿por qué se empeñan en intentar hacer películas de dos horas cuando, la mayor parte de las veces (aquí también), podrían desarrollar esos argumentos con unos cortometrajes estupendos? Me molesta. Aunque reconozco otras virtudes, yo, que en el cine estoy acostumbrado a todos los ritmos habidos y por haber, acabo desquiciado por esas repeticiones argumentales innecesarias y en la peli de Kim Ki-Duk son más que evidentes. Otro dato a tener en cuenta y que me hizo percatar mi buen amigo J, ¿alguien se ha dado cuenta de las extraordinarias similitudes entre el idioma coreano y el caló de los gitanos? Nosotros sí. Y estoy convencido que la aportación del pueblo romaní al mundo del cine va más allá de Carlos Saura o del Equipo Ja, y que tiene su máximo exponente en Kim-Ki duk. Nada, la historia es un capítulo de Nip Tuck explicado poéticamente y sin liposucciones salpicando la cámara... Le pongo un cinco raspao en un ataque de generosisad, pero, si alguien me regala la ropa que lleva el protagonista me vendo sin problemas y digo que es la obra más grande desde El Padrino.


La Vida Bisbal (perdón, no me he podido contener...) de mi hasta el momento admirado Ventura Pons. Fui con ganas, ilusión y toda la buena predisposición del mundo para conocer como sería la vida de un jugador en la València de los años 70. Todos los ingredientes hacían presagíar una buena hora y pico de cine: un director con estilo, una historia sacada de uno de mis escitores favoritos, Ferran Torrent, un toblerone delicioso que me regaló una de mis compañeras de cinefórum, etc. Pues a joderse tocan... La peli es floja, flojilla. En ningún momento la historia te arrastra hasta donde el director nos quiere llevar. Pero, ¿dónde nos querías llevar, Ventura? No empatizamos con los presonajes, y el Chino, con sus desvaríos amorosos, acaba perdiendo ese tufillo macarra que tan bien le da Jaenada. La narración es tosca, hecha como a trompicones. Y los diálogos, al contrario que en la mayoría de sus películas, me parecía que entorpecían lo bueno de la historia que es la pasión autodestructiva que puede llegar a alcanzar un jugador profesional. Lo mejor: que Ventura estaba en la sala en un sesíón de fila 0 para la ESCAC y el tipo es majete y te cae bien. Se puso a explicar sus neuras, que si cine digital, que si la peli no da pasta, que si el trabajo con los actores... Le pongo un seis, porque es él y tiene talento... ¿Quién da cartas?

Pues reparte el grandísimo Christopher Nolan y su no menos grande The prestige (El truco final). Una auténtica "master piece" del entretenimiento. Giros, contragiros y requetegiros en una película en tres actos que te coge de la zona testicular desde el minuto uno y no te deja hasta que llegas a casa y acabas diciéndote a ti mismo con voz de castrati: " joder, creo que la tengo que volver a ver" ¿Tramposa? Por supuesto. Nolan no engaña a nadie y lo hace con gusto, con sutileza, sabiendo que no somos tontos al contrario de lo que le pasa a la torpe El Ilusionista. Lo mejor: el duelo fraticida Christian Bale vs Hugh Jackman que recuerda a los grandes duelos entre tramposos del cine como el de Michael Caine vs Lawrence Olivier en La Huella. (Amigo Bowie: a ver si te pasas más por el cine porque tienes una presencia que llenas la pantalla sólo con tu carisma). Lo dicho, que Nolan es probablemente el niño más listo de la clase, que todas la pelis que ha hecho hasta la fecha son cojonudas y que ya casi está a la altura de los grandes del entertainment, con estilo, calidad, imaginación y grandes historias.
A esta le pongo un 8,5 rozando el 9, y si a alguien no le ha molado pero me pone un dúplex en la Avenida Pearson le casco un cerapio y rajo de ella hasta que se me caigan las cuerdas vocales...